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Prólogo
Alma Montiel viene del teatro. De la televisión. Del cine. De los viajes por el ancho mundo. Trae una palabra ágil, segura. Con diálogos breves, nerviosos. El total, un ritmo de narración permanente. Tiende a abrirse, a extender todos sus brazos, multiplicando los recursos de su historia. Esta es su primera novela, y como tal exhibe instantes de esplendor y otros, donde se percibe a la escritora que busca y experimenta. Lo valioso es el tono atmosférico de desasimiento, de pérdida. Una distancia melancólica con las cosas del mundo, con protagonistas oscilando entre derrotas y esperanzas. Alma Montiel recién comienza a contarnos. Hará lo suyo. La saludamos, le damos la bienvenida con cariño.
Enrique Lafourcade |